Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como poemas

El ejército de los tristes

A las seis de la mañana, las alarmas tocan diana en el 3ºA “ cinco minutos más ”, -la retrasan, maldiciendo, arañando en vano unos instantes al reloj para obtener una falsa sensación de libertad-. Al segundo toque abren los ojos y, mirando al techo, suspiran con pesadez: “ Otro día más ”. Cogen el iPhone, comprueban las redes y sin cruzar palabra, se ponen en pie. Se enfundan el uniforme tras una ducha no muy larga -camisa de marca, corbata y traje, colonia cara; blusa de encaje, jeans y stilettos, bolso de Prada-. Mientras ella coge las llaves del Corolla verso, él apura de un sorbo apresurado el Nespresso de su taza. Se despiden en el ascensor, mecánicos, con un beso hasta la noche. Él se pierde hacia la boca del metro; ella se aleja con un acelerón en coche. En ese mismo instante, se abre la puerta en el 2ºC tras catorce horas de turno interminable. Sin ni siquiera encender las luces, se descalza y se despoja del sencillo atuendo -negro p...

Rest In Peace

Hoy te lloro. En silencio y sin consuelo, te lloro. Sin creerme aún tu ausencia, te lloro. Sin apenas ya lágrimas en los ojos, te lloro. Porque se me han secado de tanto extrañarte y me han gritado: «para qué nos quieres más, si ya se ha ido». Porque se me ha enquistado la esquirla de tu semblante inerte y plácido en este corazón dolorido. Pero el mundo sigue girando sin tregua aunque yo quiera bajarme. La vida no entiende de lutos ni esperas, continúa su curso inalterable. Y sé que hay que seguir. Aunque parezca una deshonra a tu memoria sonreír a lo invisible, hay que seguir. Aunque se sienta como un placer culpable el ser felices, hay que seguir. Pero hoy, que ya es siempre, te añoro. Te añoro, y cuando menos lo espero , la rabia golpea en forma de agua los frágiles cristales de mis pupilas. Como viejas ventanas gastadas, mis ojos cierro. La lluvia se queda fuera; el dolor, dentro.

Pandora

No sé a qué dioses has ofendido para merecer semejante castigo, pues no hay peor condena que la del amor a ciegas. Te impide ver lo que todos saben y te embarcas en la empresa estéril de perseguir a tu quimera. Como un Sísifo resignado, pero decidido, arrastras vuestra historia montaña arriba cargando su peso sobre tus hombros, haciendo tú todo el esfuerzo mientras ella sonríe, cínica, desde su esquina. Y todo para obtener un triste segundo de satisfacción que ni siquiera merece llamarse clímax, ese pequeño instante cuando llegas a la cima, esa pletórica milésima de segundo en la que crees alcanzar la felicidad... justo antes de que la piedra vuelva a caer. Y vuelves a empezar, pertinaz, una y otra vez. Sacando fuerzas de flaqueza donde todos los demás fracasaron. Como si quisieras demostrar que no hay nada imposible si la tienes a tu lado: -ni matar titanes, ni derrotar cíclopes, ni cruzar el Hades a nado...- Como si quisieras convencerte de que puedes lograr enamorar a...

Miedo

Para algunos  es lo que nos mantiene vivos,  la única razón  por la que seguimos  respirando: La gente  se suicidaría  si no fuese  porque teme  dañar a su familia;  serían imprudentes  si no les asustase  hacerse daño;  no harían grandes cosas  si no les espantase caer  en el olvido. Para otros no tiene sentido.  No es  -dicen-  parte de nuestro instinto  de supervivencia:  es un monstruo  que todo lo aniquila: sueños,  energía,  esperanzas, autoestima,  confianza, -la vida-. Hay quien lo siente duda, o incierta liberación. Sin embargo,  yo lo entiendo  como enemigo íntimo, compañero incansable que nunca  -nunca- me abandona, especialmente cuando no puedo valerme  por mí misma. Me espera en cada esquina, ardiendo bajo mi piel, escondiéndose y aflorando a...

"Y cada vez peor, y cada vez más rotos..."

Lo más triste de una noche como esta es lo fuerte que golpea la lluvia en el cristal y el vacío con el que la soledad, funesta, inunda mi cama si no estás Lo que más duele de no poder tocarte es este frío que cala hasta los huesos lo lejos que estás para abrazarte y el calor que hoy no me dan tus besos Lo amargo de anticipar tus movimientos es la certeza de que te vas a rendir, que pese más el “puedo” que el “quiero” y que el miedo no te deje seguir. Lo gracioso es que no tiene sentido, porque dudo que, ni siquiera en el fondo, quieras perderme de vista. Lo peor es que lo tengo asumido. Lo mejor es que no me conformo.... La verdad es que soy masoquista.

Tú tan Darcy y yo tan Bennet

Tú tan cama y yo tan polvo. Yo tan miedo y tú tan duda. Yo tan poeta, tú tan verso; tú tan Joaquín, yo tan Neruda. Yo las manos, tú la espalda. Tú la cerveza, yo la espuma. Yo tus labios, tú mis besos; tú sin ropa y yo desnuda. Tu a diez por hora, y yo a doscientos. Tú la contención; yo, la evidencia. Yo el desparpajo, tú el desconcierto; tú la indecisión, yo la paciencia. Tú tan cobarde y yo tan torpe; yo tan locuaz; tú, tan callado yo tan loca y tú y tan cuerdo yo tan sin más , y tú tan guapo. Tú sin prisa, y yo sin pausa; yo buena letra, y tú despacio yo la espera; tú, la esperanza tú el ritmo y yo los pasos. Tú la calma y yo el estallido. Tú la razón, yo el sentimiento. Yo el corazón; tú, los latidos Yo las ganas, tú el momento. Tú tan poco y yo tan... tanto Yo tan tú, y tú tan tuyo; yo tan tuya, y tú tan tonto tú tan yo, y yo tan... ambos. Tú y yo.  Un par de locos. Tú y yo.  Números primos. Tú y y...

Abrázame...

Abrázame.  Abrázame fuerte.  No te vayas.  No me sueltes.  Olvida lo demás.  Ignora a la gente.  Que muera el futuro.  Que el pasado no cuente.  Que nunca acabe esta noche.  Que sólo importe el presente... Abrázame.  Abrázame fuerte.  No me quieras.  No me beses.  Olvida que existo.  Ignora a tu mente.  Que muera mi alma.  Que las estrellas protesten.  Que no me eches en falta.  Que tu corazón no se queje... Abrázame.  Abrázame fuerte.  Duerme en mi pecho. Despiértate y bésame. Abrázame.  Abrázame fuerte.  Que se pare el tiempo.  Que el frío arrecie. Abrázame.  Abrázame fuerte.  Vete lejos... Pero vuelve.