Feliz Cumpleaños
Me miro al espejo. Ni una arruga. Ni un poquito más vieja. No me siento más mayor. Tampoco más madura. Hace tiempo dejé de tener ganas de hacer locuras, así que no me preocupa el consabido “ya puedes ir a la cárcel”. Y siempre me he responsabilizado de mis actos y decisiones (hasta las últimas consecuencias), por lo que tampoco es una novedad el hecho de que ya pueda y deba hacerlo legalmente. No me supone un gran adelanto poder conducir –con permiso de la ley- o entrar en las discotecas -ya con mi propio carnet-, y a pesar de que ya puedo votar, si las cosas siguen así dudo que cuando me toque lo haga…
Los dieciocho te abren las puertas a gran cantidad de cosas, pero no traen consigo lo indispensable: las ganas de hacerlas. Ahora tengo dieciocho años y tengo la misma apatía que tenía a los diecisiete, las mismas ganas de volar frustradas de los dieciséis, los mismos sueños rotos de los quince…
No noto ninguna diferencia. Ayer llovía, hoy lo hace igualmente, y seguramente también mañana.
¿Tengo que sonreír a diestro y siniestro, cebarme a tarta y hacer una puesta de largo a lo Paris Hilton solo por el simple hecho de que hace dieciocho años me trajeron al mundo sin pedir permiso?
No, gracias. No me siento protagonista de nada. Hoy es un día como otro cualquiera. No necesito regalos.
Los dieciocho, como la primera vez, están sobrevalorados.
Comentarios
Saludos