Celosa contención
Celoso perdido. Sí, ¿y qué? El otro día leí que quien no tiene celos no está enamorado. Y no me malinterpretes: no estoy celoso de nadie, no hay quien merezca ocupar un pensamiento mío que pueda dedicarte a ti. Le tengo celos al tiempo, que pasa irremediablemente. Celos al yo que no debía reprimir lo que sentía, que podía comerte a besos como si fueras mi dieta milagro. Sabes que no lo reprimo por mi: me presento voluntario a darte mi burda versión del cinéfilo ‘Buenos días princesa’, que los piropos se me escapan intentando enmascararlos en inocentes comentarios amistosos; pero también sabes que no quiero complicarte, que sufro con las preocupaciones que cruzan tus ojos marrón caramelo. Quiero volver al estremecimiento de mis yemas al rozarte, a no tirar al aire mi último recuerdo diario que te pertenece, es tuyo y quiero entregártelo como cada noche cuando hablábamos... No como hoy, educados, respetuosos y corteses adultos civilizados que han sabido pasar página. Mis siguientes capí...